04/11/2026
¿Por qué en MONA no reciclamos cera? Una historia sobre los estándares de higiene que elegimos para ustedes.

¿Alguna vez te preguntaste qué pasa con la cera después de que termina una sesión de depilación?
Soy Lara, fundadora de MONA Beauty, y quiero contarte por qué hay algo que hoy es innegociable en nuestra forma de trabajar: no reutilizar la cera de depilación.
No siempre trabajé así. De hecho, durante años hice lo contrario. Pero hubo dos experiencias, en distintos momentos de mi vida, que cambiaron para siempre mi manera de entender la higiene en esta profesión.
Así aprendí a depilar en Uruguay.
Cuando me formé en depilación, aprendí a trabajar con el sistema tradicional de recuperación de cera española: retirar el producto utilizado, recuperarlo y volver a calentarlo para utilizarlo en otras sesiones.
Así aprendí y así trabajé durante los primeros años de MONA. Era el método que conocía y una práctica que estaba muy naturalizada en el entorno profesional en el que me había formado. La excusa que decían era que si no reciclabas la cera entonces la depilación no era un negocio rentable $$ (luego entendí que quienes la reciclan tienen 1000% de ganancia y la salud ni siquiera entra en el plano)
Nunca me había detenido demasiado a cuestionarla. Simplemente, era la manera en la que me habían enseñado a trabajar.
Hasta que me fui a vivir a Nueva Zelanda.
Nueva Zelanda cambió mi perspectiva.
Viviendo en Nueva Zelanda tuve la oportunidad de trabajar en el rubro de la estética junto a profesionales de diferentes países y conocer otra realidad en cuanto a protocolos de higiene, controles de calidad y exigencias sanitarias.
Me encontré con una cultura de trabajo mucho más estricta. Los centros de estética debían cumplir determinadas condiciones de higiene y estaban sujetos a controles cuyo incumplimiento podía tener consecuencias muy serias, incluso la clausura del local. Eso acá no sucede…
Fue una experiencia que me hizo mirar mi profesión desde otro lugar.
Empecé a cuestionarme prácticas que hasta entonces había considerado normales y a entender que depilar bien no era solamente dominar una técnica o conseguir un buen resultado estético. También implicaba asumir una responsabilidad sobre la salud y el cuidado de cada persona.
Cuando conocés otras formas de trabajar, empezás a preguntarte por qué las cosas se hacen de determinada manera y si realmente no existe una alternativa mejor.
Volví a Uruguay con esa nueva perspectiva.
Y entonces me pasó a mí.
En cuanto volví, fui a depilarme a otro centro que trabajaba con sistema español. Me acuerdo perfectamente el aspecto de la cera: tenía un color marrón muy oscuro, prácticamente quemado. Era evidente que era cera reutilizada. No dije nada… dejé que me depilaran, pensé “que puede pasar?” toda la vida me había depilado en Uruguay así…
Solo una sesión bastó para contraer una infección bacteriana en la piel. Esta tarde ya aparecieron los síntomas, fiebre, picazón, ganglios de la axila inflamados, tratamiento con antibióticos y mucho dolor y consecuencias para las siguientes depilaciones.
Fue una experiencia muy fuerte. Esta vez no estaba cuestionando una práctica desde lo que había aprendido trabajando en otro país: estaba viviendo en mi propia piel las consecuencias de una mala práctica de higiene en un lugar mega conocido.
Y algo que antes quizás podía parecer un detalle técnico pasó a tener para mí un significado completamente diferente.
La higiene dejó de ser simplemente una parte del servicio. Se convirtió en una responsabilidad que no estaba dispuesta a negociar.
A partir de ahí, MONA cambió su forma de depilar.
Decidí dejar atrás definitivamente el reciclaje de cera e incorporar un sistema de trabajo basado en el uso individual de los materiales y el descarte del producto después de cada servicio.
Hoy en MONA combinamos dos métodos de depilación y elegimos cada uno según la zona y el tipo de vello, pero hay algo que no cambia: ninguna cera se reutiliza.
¿Qué significa esto cuando venís a depilarte a MONA?
Cera nueva para cada servicio: utilizamos producto nuevo, destinado exclusivamente a tu sesión.
Sin recuperación ni reciclaje: la cera utilizada se descarta. No la filtramos, recuperamos ni volvemos a calentar para otra persona.
Protocolos de higiene: cuidamos la limpieza de los materiales, las superficies y el espacio de trabajo durante todo el procedimiento.
No se trata solamente de qué cera utilizamos, sino de todo lo que hacemos para cuidar a cada clienta.
¿Por qué es tan importante no reutilizar la cera?
Durante la depilación trabajamos directamente sobre la piel y pueden producirse pequeñas lesiones o alteraciones en su barrera protectora.
La cera utilizada puede contener restos de piel, vello y microorganismos. Cuando se recupera y vuelve a utilizar, puede convertirse en una vía de contaminación cruzada entre personas. Imagina que en un hospital te limpien la piel con la misma gasa que a otro paciente…
Además, volver a calentar la cera no garantiza que se eliminen todos los microorganismos que podrían representar un riesgo para tu salud.
Por eso, utilizar cera nueva para cada persona es una medida de prevención que consideramos fundamental.
Y hay algo que quiero destacar: la higiene no depende de una sola cosa. También importa cómo se manipulan los productos, qué materiales se utilizan, cómo se limpian las superficies y qué protocolos se siguen durante cada servicio.
Una buena depilación no empieza cuando apoyamos la espátula sobre tu piel. Empieza mucho antes.
No es una moda. Es una decisión que nos representa.
Con los años entendí que crecer profesionalmente también significa cuestionar lo aprendido, incorporar nuevos conocimientos y animarse a cambiar aquello que puede hacerse mejor.
MONA evolucionó conmigo. Y nuestra forma de depilar también.
Hoy quiero que cada persona que elige MONA sepa que detrás de su servicio hay un equipo que entiende que la higiene no es un detalle secundario ni un valor agregado: es parte fundamental del trabajo.
No queremos que tengas que preguntarnos si reciclamos la cera. Queremos que sepas que es algo que directamente no hacemos.
La cera que usamos con vos es exclusivamente para vos. Después de cada servicio, se descarta. Nunca se recicla.
Porque para nosotras, cuidar tu piel también es parte de hacer bien nuestro trabajo.
Lara Cabaleiro
Fundadora de MONA Beauty.